EL PREGÓN

 

Antiguamente se anunciaba a toque de corneta del alguacil, cada una de las cosas que acontecían en el pueblo. Al oír los toques consabidos, las personas interesadas salían a la puerta de la casa, los niños corrían raudos a colocarse alrededor del alguacil para enterarse mejor, todos escuchaban atentos para después comentar a los ausentes.

Siguió a continuación el pregón en verso entonado…

Ciudadanas, ciudadanos.

que ahora estáis en este pueblo,

bienvenidos a esta plaza

en tan solemne momento.

Así hasta veintiséis estrofas más…

Acabando entonando con una tonada del pueblo las estrofas finales…

Os deseo de corazón

que en los días de mercado

no haya penas, ni congojas

sino paz y buen apaño.

Con el fin de este pregón

queda bien inaugurado

el mercado popular

y el mercadillo artesano.

En Castillo de Bayuela

veintisiete de Noviembre

en el año dos mil cuatro

delante de buena gente.

Adiós, adiós bayoleros, digo con el corazón.

y con este último verso se termina mi pregón.